Miércoles, 01 Abril 2020 09:53

Ucoidiomas: hacer de la necesidad una oportunidad para desarrollar la creatividad

Escrito por G.C./M.J.P.
Carmen Carreto, profesora de inglés, durante una de sus clases online. Carmen Carreto, profesora de inglés, durante una de sus clases online.

La transición del mundo de la enseñanza-aprendizaje presencial al virtual en tiempo récord, y por obligación de las circunstancias excepcionales que vivimos, no es una empresa sencilla. Esta semana nos hemos acercado a conocer cómo lo está viviendo el alumnado y el profesorado de UCOidiomas. Nos hemos encontrado con alumnos altamente motivados y con una gran adaptación al cambio, y con un profesorado tremendamente flexible, que ha hecho de la necesidad virtud y que, apenas en un fin de semana, ha sido capaz de transformar clases concebidas para la enseñanza presencial en cursos virtuales con apenas incidencias.

“Sorprendentemente, mi adaptación a las clases virtuales ha sido muy fácil”, comenta Marta Pérez, PDI de la UCO y alumna de B2 de inglés en UCOidiomas. “Digo sorprendentemente porque, al principio, cuando nos comunicaron que las clases continuaban de modo virtual, me quedé un poco extrañada. Nunca había asistido a un curso así y no sabía cómo funcionaria una clase de idiomas online. Sin embargo, es todo muy fácil. Usamos la plataforma Hangouts para las clases. Recibimos una invitación por email y solo tenemos que hacer click y conectarnos”, explica. “En todo momento nos estamos viendo las caras tanto los alumnos como las dos profesoras, es muy cercano. Ellas, además, se apoyan en una pizarra para las explicaciones y es sencillo seguirlas. De modo extra, usan la plataforma Moodle para colgar ahí recursos extras como resúmenes de gramática, ejercicios online, etc. Las clases, además, se imparten en el horario habitual que se daban antes, siguen siendo puntuales y se desarrollan con la misma intensidad y dinamismo que antes”, cuenta. 

Marta, como otros alumnos, es consciente de que para que esta transición haya sido tan fluida, sus profesoras han trabajado día y noche para que así sea. Una de estas profesoras es Carmen Carreto, que lleva adelante cuatro cursos de inglés de distintos niveles. “Todo lo hicimos en un fin de semana, gracias a la ayuda de los técnicos de informática de UCOidiomas, que han estado ahí en todo momento”, explica. “En la docencia reglada ya se usaba Moodle, pero nosotras no. Seguíamos una docencia presencial más tradicional, con el libro de texto y el material complementario. En un fin de semana, aprendí a montar un curso en Moodle y a manejar Hangouts y Zoom”, recuerda. “Yo no soy, o mejor dicho no era, una persona muy tecnológica. Me considero más bien una docente muy presencial, muy de grupo. Por eso, los primeros días se me hizo un poco estresante depender de un ordenador e internet y no vernos de forma presencial, movernos en la clase, etc.”, explica. “Lo cierto es que ya me estoy acostumbrando, pues en el momento que estoy en la clase virtual con ellos se me olvida. He comprobado que podemos desarrollar las destrezas orales y las habilidades de escucha, que los alumnos nos entienden y que están contentos y eso me reconforta. Además, su respuesta está siendo mucho mejor de lo que imaginaba y han aceptado los cambios de forma muy positiva”, comenta. “Te pongo un ejemplo, las actividades de Speaking son un poquito más lentas al hacerlas online, pero los alumnos siguen igual de participativos o más”.

Juan de Dios Torralbo, director de UCOidiomas, nos cuenta que antes de que se decretara el estado de alarma, “adoptamos precauciones en el Centro siguiendo las recomendaciones sanitarias y mantuvimos varias reuniones con la Jefa de Estudios, Loly Díaz, determinando -antes de que fuera obligatorio- que el PAS hiciera sus tareas mediante teletrabajo. Así que cuando tuvimos que cerrar las puertas "físicas", el grupo de Administración ya estaba trabajando a distancia y de inmediato reorganizamos toda la docencia que, estando preparada para ser transmitida de modo presencial, comenzó a impartirse de modo virtual”. La Dirección contactó con todo el estudiantado de UCOidiomas y, además, cada docente se comunicó permanentemente con su grupo, transmitiéndoles que la docencia seguía mediante la modalidad a distancia; dándoles las indicaciones necesarias para el seguimiento del procedimiento formativo desde sus casas de manera provechosa, explica Torralbo.

La atención del profesorado de UCOidiomas a los alumnos en este periodo de confinamiento se ha multiplicado. “Estamos disponibles no solo en las horas de clase, sino también por correo electrónico e incluso por whatsapp. Esto implica muchísimas más horas de trabajo que antes”, comenta Carmen Carreto. Trabajo extra que, sin embargo, se ve reconocido por el alumnado. “Al profesorado de UCOidiomas, en concreto a mis dos profesoras, les pongo un 10”, afirma Marta Pérez, alumna de Carmen Carreto. “Están haciendo un esfuerzo increíble. Todo son facilidades por su parte. He hecho otros cursos, pero este de Formación del Profesorado Universitario está siendo el mejor. Las profesoras son muy serias, muy responsables y dinámicas, y ese interés porque aprendamos lo transmiten en vivo y también en estas clases virtuales”, subraya. “En cuanto a los compañeros, te diría que casi está habiendo una mayor asistencia de forma virtual que presencial, porque en el día a día siempre tenemos tantas cosas que muchas veces tenemos que faltar a clase, pero con el confinamiento todos estamos más disponibles”, sostiene. 

Rocío Luque es profesora contratada con cargo a un proyecto europeo de investigación en Psicología. Es alumna de CAE (Advanced English) en UCOidiomas y, al igual que Marta, pondera de forma muy positiva a sus profesoras. “Me consta el esfuerzo sobrehumano que han tenido que hacer las profesoras porque, además, tienen diversidad de cursos y alumnos y es muy loable que hayan conseguido atraer a las clases virtuales a todo el alumnado”, explica. “La diferencia entre antes y ahora es que, al mediar una pantalla, todo puede ser más complicado, pero, en general, tanto yo como mis profesoras nos hemos adaptado muy bien”, comenta. “Somos un grupo muy pequeño y las clases se dan con total normalidad. Todos somos bastante puntuales y aprovechamos mucho las sesiones. Seguimos haciendo muchísimas actividades orales como antes”, relata. “Es cierto que el primer día tuve problemas técnicos en casa con mi conexión wifi, pero luego se solucionaron y ahora todo va muy bien. En la parte tecnológica estamos aprendiendo todos, alumnos y profesoras, a marchas forzadas, y ahí nos ayudamos todos mucho mutuamente”.  Rocío, además, nos confiesa que “se agradece que dentro del periodo de confinamiento tengamos este momento de desconexión”. Cuando uno tiene motivación por el aprendizaje, las dificultades se solventan con otra actitud. 

 

La responsabilidad de salir de tu zona de confort y no fallar a tus alumnos

Yolanda Campos es también profesora de cinco grupos de inglés de diferentes niveles. Ella sabe bien lo que es tener alumnos motivados y, precisamente, por ello, durante los primeros días sintió la presión de la responsabilidad. “Al principio estaba asustada porque suponía salir de nuestra zona de confort”, confiesa. “Siento una gran responsabilidad porque las profesoras de UCOidiomas tenemos la sensación de que nuestros alumnos nos valoran mucho y, por tanto, teníamos la obligación de estar a la altura, de no fallarles en esta transición tan brusca a las clases virtuales”, nos cuenta. “Si te confieso la verdad, durante las dos semanas anteriores me ha quitado el sueño. No tenía experiencia en montar grupos online, pero con estos alumnos es muy fácil”, nos dice. “Damos la clase en tiempo real usando Hangouts y Microsoft Teams. Mi dinámica ha cambiado poco al virar a las pantallas. Seguimos con la planificación y hacemos las mismas actividades”, indica. “Claro que a veces hay algunos fallos técnicos de conexión, se oyen niños de fondo e incluso se asoman a las pantallas, jajajaja… Sin embargo, mi experiencia está siendo muy positiva y no se ha descolgado ningún alumno. Es más, realmente siento que los alumnos participan más, tienen más motivación, quizás porque el sentido del ridículo se pierde un poco al mediar una pantalla y se sienten más desinhibidos”, comenta. Una ventaja colateral de la enseñanza online, quizás antes insospechada.

La profesora Yolanda Campos, en una de sus clases.

Manolo Núñez es prejubilado de banca y estudiante de inglés nivel B1 uno con Yolanda y Andrea. “Ando muy bien el cambio de clases presenciales a virtuales. Estaba muy acostumbrado a realizar cursos online cuando trabajaba en el banco por lo que, para mí, a pesar de mi edad, no es nada nuevo”, explica orgulloso. “Lo llevamos todo adelante cumpliendo con la programación, e incluso tenemos algo más de tareas, lo cual para mí es genial porque ocupo mi tiempo y me mantiene activo. Hay que seguir trabajando la estimulación cognitiva”, comenta este dedicado alumno de 62 años.  “Y respecto a las actividades orales no estamos notando mucha diferencia porque Andrea crea un ambiente de conversación estupendo y se hace igual que en clase”, opina. “Las profesoras están funcionando muy bien con el correo electrónico para resolver dudas, mandar y corregir tareas. Yo sigo disfrutando mucho el curso, igual que antes. Este es mi cuarto año. Quería quitarme la espinita del inglés y lo estoy haciendo. Este curso, incluso con pantallas, me está dando la vida”, nos dice. Poco más que añadir.

“Es laudable el esfuerzo que todo el profesorado está haciendo”, recalca Juan de Dios Torralbo, “dando lo mejor de sí para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se siga realizando de manera óptima, utilizando todos los recursos a su alcance, desde el aula Moodle de la universidad, su correo electrónico, hasta clases por videoconferencia e incluso su propio teléfono para practicar la destreza oral o grupos virtuales que han creado al efecto. Con todo el equipo docente de UCOidiomas tengo desde ese momento una deuda de gratitud”.

 

Mª Jesús Jurado, profesora de español para alumnado internacional.

Rizando el rizo: clases para distintos husos horarios

Otro ejemplo de adaptación y flexibilidad más allá de la imaginación lo constituye María Jesús Jurado, profesora de español para alumnos internacionales. “Tengo alumnos con husos horarios de casi todo el planeta”, dice entre risas. Y es que uno de los grupos de esta profesora está conformado por alumnos estadounidenses de diferentes universidades de California, alumnos chinos, de Turquía o Alemania, por citar algunos, y todos de vuelta en sus países de origen. “Como comprenderás, ahí es completamente imposible ponerse de acuerdo para una videoconferencia, sus horarios son totalmente incompatibles. Por eso, cómo hacer que el curso siguiera adelante sin vernos la cara era lo que realmente más me preocupaba”, comenta María Jesús. Tras la declaración del periodo de confinamiento, las universidades estadounidenses obligaron a estos estudiantes a volver a su país. “A algunos les perdí la pista unos días, pues tuvieron que volver deprisa y corriendo e incluso se quedaron colgados en los aeropuertos hasta que consiguieron vuelo”, explica. “Afortunadamente, ya están todos trabajando de forma regular”.

Mª Jesús les sube a Moodle la planificación de todo lo que tiene que hacer cada dos días. “Mis clases con ellos eran de lunes a jueves, así que todos los lunes por la mañana, hora española, les cargo la tarea para dos días, la corrijo, y luego les subo la tarea para miércoles y jueves”. Ante el desafío de no poder impartir clases online, Mª Jesús ha optado por grabarse vídeos con explicaciones y tutoriales de gramática española. “Reconozco que esta situación está despertando mi creatividad como profesora”, dice entre risas. “Yo, que nunca había grabado vídeos… ¡me estoy volviendo toda una youtuber! Lo estoy haciendo con la ayuda de mis hijos adolescentes, que manejan muy bien las tecnologías”, nos cuenta. Con el otro grupo de alumnos estadounidenses de la costa este, que estaban cursando sintaxis avanzada del español con ella, las cosas son más fluidas porque todos pertenecen a la misma ciudad, así que a las cinco de la tarde hora española de cada miércoles tienen su clase online, resuelven dudas, se ven las caras y la clase es más similar a como era antes. “Quiero que los alumnos vean que los criterios de evaluación que les presenté a principio de curso se mantienen y que las clases siguen con regularidad y seriedad”, subraya. “Las clases de español cuentan como créditos en sus universidades de origen para estos alumnos, y si antes les valoraba la participación o la entrega de las tareas a tiempo, por ejemplo, ahora lo hago igual. Incluso estamos ya estudiando cómo será el examen final para adaptarlo a esta situación. Por ejemplo, para el oral les iré dando cita uno a uno y los examinaré usando la plataforma Zoom”, indica.

Esa adaptación a las necesidades de los alumnos implica un esfuerzo y una dedicación extraordinarias. “Estamos trabajando mucho más que antes porque, en mi caso, estoy casi 24 horas disponibles, especialmente desde que tengo alumnos que viven en distintos husos horarios”. Todo ello, además, combinándolo con la conciliación familiar que impone el teletrabajo. “Curiosamente, desde que estoy haciendo videoconferencias y grabando tutoriales para mis alumnos de español, me he animado hacer también de profesora incluso de amigos y compañeros de mis hijos, y muchos días hacemos videoconferencias para explicarles sintaxis de la lengua española y aclararles dudas”. Sin duda, otro inesperado resultado de esta excepcional situación.

No solo el profesorado de UCOidiomas está dedicándose de esta forma al alumnado. Juan de Dios Torralbo, su director, resalta que “con la misma intensidad y el mismo agradecimiento destaco a mis compañeros de Administración de UCOidiomas, que ha montado la oficina en casa para seguir desarrollando sus tareas con total afán de servicio y de entrega a la empresa y que se están esforzando para procurar el mejor funcionamiento durante estas semanas. Debo destacar sobremanera la coordinación con el equipo informático, Mamen González Escalante y Diego Tinedo quienes, en fines de semana y sobrepasando las horas de su dedicación habitual, han estado por completo al servicio de UCOidiomas preparando los cursos online y cooperando con el profesorado en todo momento para que las herramientas puestas a disposición del estudiantado sean 100% operativas y cubran todas las necesidades de los mismos. En estas circunstancias que estamos viviendo, lo que he podido reafirmar es el elevado grado de implicación que el personal de UCOidiomas tiene con nuestro alumnado que, en definitiva, son nuestra razón de ser”, subraya.

De todo se saca un aprendizaje si se tiene la actitud adecuada para hacerlo. Yolanda Campos nos comenta que “las profesoras estamos disposición total de los alumnos todo el día, por varios canales y a todas horas. Además, tienes que dedicar más tiempo a preparar los materiales para Moodle, los tutoriales extra… Ahora me doy cuenta de que con el teletrabajo se trabaja mucho más”. Pero va más allá. “La sensación está siendo muy muy positiva e incluso las compañeras comentamos entre nosotras que cuando todo esto pase queremos seguir formándonos en metodología de la enseñanza virtual. Para nosotras también está siendo todo un aprendizaje”.

Se atribuye a Winston Churchill la cita de que “la actitud es una pequeña cosa que marca una gran diferencia”. He aquí la prueba de que Churchill tenía razón.

 

Información adicional

Visto 1913 veces Modificado por última vez en Viernes, 24 Abril 2020 10:23